En un plot twist surrealista que parece sacado de alguna versión de Planet of the Apes, "Bubbles", el pequeño chimpancé que hacía el moonwalk junto a Michael Jackson en el escenario, es ahora un artista plástico a punto de vender su obra en una subasta. "Bubbles", quien alguna vez posó para convertirse en una escultura del artista americano Jeff Koons, fue enviado a un santuario hace algunos años y cambio una vida de opulencia y fama por una más tranquila, de comunidad, en la que podía dedicarse por completo a expresarse a través del arte y a convivir con otros miembros de su misma especie.
Bubbles saltó a la fama en los años 80 cuando el Rey del Pop decidió adoptarlo y convertirlo en su mini-me, vestirlo con ropa similar a la de él y subirlo al escenario durante sus shows. "Bubbles" parecía tener una vida envidiable dentro de Neverland, incluso hay quienes aseguran que tenía su propio guardaespaldas, pero, con el paso del tiempo, se fue volviendo más violento (tal vez revelándose a una vida que no le gustaba nada) y tuvo que ser llevado a un santuario por su propia seguridad y la de su controversial dueño.
A sus 34 años, "Bubble"s se convirtió en un artista por sus propios méritos, el chimpancé que comenzó a pintar como una especie de terapia ocupacional será uno de los artistas, todos animales, de Apes That Paint, un show de caridad que busca recaudar fondos para el santuario en el que viven 60 animales que en algún momento pertenecieron a la industria del entretenimiento y fueron abandonados.
Bubbles es el alpha en una comunidad de simios, chimpancés y orangutanes del cine, la televisión y el circo que aparecieron en películas como Planet of the Apes, Going Apes y Passions (una novela de NBC) y ahora deben pasar sus días en lo que sería equivalente a una casa de retiros en la que no tienen que preocuparse por seguir instrucciones o ajustarse a un guion.
En el santuario, a los “internos” se les enseña a pintar como un intento de hacerlos recuperar parte de sus instintos y revertir el proceso de “humanización” que muchos sufrieron por parte de sus dueños, managers y entrenadores, y sus pinturas formarán parte de una exhibición de 10 días que terminará con la subasta de las piezas creadas durante su tiempo en el santuario.