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El Rompeolas

Invocación de Francisco Ibáñez

Francisco Ibáñez, creador de 'Mortadelo y Filemón' y '13, Rue del Percebe'.
Francisco Ibáñez, creador de 'Mortadelo y Filemón' y '13, Rue del Percebe'.E. M.
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Nos hemos reído tanto en la infancia que aún abres uno de sus cómics y viene sola casi la misma carcajada de cuando niño. En la devoción por Francisco Ibáñez participamos tres generaciones, al menos: los de Rompetechos, los de Mortadelo y Filemón y los de 13, Rue del Percebe... Seguro que es alguna más: las de El botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio, Tato y Clodoveo... Ibáñez estaba ungido por el don más importante de la vida en sociedad: amortiguar alguna hora o algún rato de alguien que necesitaba echar una risotada y entraba en sus álbumes para entender que el disparate es la forma natural de vivir, pero aprendemos a disimularlo. Todo para Ibáñez es poco.

El Ayuntamiento de Madrid y Penguin Random House, su editorial última, le dedican fachada en Carabanchel con una de las historietas del 13, Rue del Percebe. La reproducción es del artista NSN997. Esa asimétrica blandura aparente de los personajes de Ibáñez es mucho más. Esto lo sabe el universo. Ibáñez es asunto de niños, pero el adulto que lo leyó ni olvida ni aparca. Hace alguna década, este hombre que movía las manos con algo de aspa de molino en marcha, injertó en sus tiras una carga crítica más evidente porque los golpes de andamio dejaron de hacer reír y ya estaba bien de ingenuizar más el cómic que en su día nació ingenuo. Por Mortadelo y Filemón, entre otros, podías sospechar que las cosas parecían algo que no eran y por eso estaban a veces descontentos. Y es que los personajes de Ibáñez servían para más que poner zancadillas o perder todas las misiones. Quizá por eso cambió el humor traumático de los chichones, el jardín de infancia del trastazo, por un mensaje de hombres humillados y amordazados. Si hasta hubo anuncios en televisión donde los dos personajes más famosos de Francisco Ibáñez hacían campaña contra el fraude del IVA... Aunque por ese lado no calaron mucho.

A poco que uno lo piense, en Mortadelo y Filemónse concentran dos españoles tan bien elegidos como don Quijote y Sancho. Un par de diletantes sin empleo, chapucerillos sin remedio, dos amigos de extraña vocación en la amistad. Más o menos lo que a veces llamamos pareja. Al repasar algunos de los trabajos de Ibáñez compruebas qué poco han cambiado en verdad algunos fenotipos y algunas realidades. No es bueno ni malo. Es que en momentos sueltos de la vida, la mayoría (como ellos) estamos recién inventados y mucho de lo que nos pasa, como les ocurre a estos personajes, desemboca en una risa que nadie puede contener. Si dibujar eso para miles de nosotros (y acertar) no es un regalo, ya me dirás. Gloria a Ibáñez en Carabanchel.